Me costaba respirar al oír ese susurro con tono seductor. Para ser sincera, mi cuerpo respondía de la misma manera. Sentí cómo se me sonrojaba el rostro al instante. Mi mente descontrolada volvió a imaginar aquellas noches en las que la sombra de Javier se acercaba a mí en sueños, despertando en mí la nostalgia por su tacto real, como hace cinco años.
Cerré los ojos cuando sus labios se acercaron aún más. La punta de su nariz rozó suavemente la mía, hasta el punto de que pude sentir su cálido a