Punto de vista de Camila:
Aparqué mi bicicleta eléctrica sin más en la explanada frente al hospital. En ese momento, no había nada más en mi cabeza que Nicolás.
Además, según lo que había dicho el vecino, Nicolás había sangrado mucho por la cabeza. Esa horrible imagen aumentó mi pánico hasta el límite.
Empujé la puerta de cristal del hospital con bastante brusquedad. Sin embargo, cuando la puerta se abrió, lo primero que llegó a mi olfato no fue el olor penetrante de los medicamentos o los antis