SOPHIE
Me encuentro acostada en la cama, sin evitar sentirme nerviosa y en alerta, tratando de no alterarme al mínimo ruido que se oye afuera. No sé si todavía andén los hombres de mi abuelo buscándome, no puedo salir, incluso no puedo asomar la cabeza porque estaría en peligro.
De repente, se oye un ruido en la puerta del dormitorio. Me sobresalto, pero en cuanto esta se abre me doy cuenta de que no necesito preocuparme, al menos no tanto. Cristóbal entra, y creo que ha notado mi alteración, p