Las consecuencias de esa fatídica noche dejaron una nube persistente sobre la manada, una nube que parecía oscurecer incluso los momentos más brillantes. El corazón de Florida soportó el peso de la traición de Manuel, una herida que se negaba a sanar. Pero a medida que los días se convirtieron en semanas, una nueva sensación de inquietud se instaló dentro de la manada.
El comportamiento de Manuel había cambiado, su una vez firme presencia ahora marcada por momentos de distracción y distancia. F