Sin mirar atrás, Clara podía sentir una mirada gélida clavada en ella.
—Yo también he estado esperándote.
Clara se dio la vuelta bruscamente, clavando su mirada en una persona de menor estatura. Pese a su disfraz, reconoció de inmediato sus ojos.
—Natalia.
Al oír su nombre, la mujer se sorprendió.—¿Cómo es que...?
Natalia, al verse atrapada en la trampa de Clara, comprendió que algo iba mal y trató de disparar.
—¡Bang!
Un disparo sonó, alcanzando a Natalia en la muñeca, haciendo que soltara el a