Diego llevaba dos días sin comer.
Curiosamente, esa fruta parecida a un pepino desprendía un suave aroma que despertó su apetito.
Dio unos mordiscos y quedó sorprendido por su jugoso y dulce sabor, refrescante en su paso por su garganta, aliviando en cierta medida su dolor.
—¿Es esto medicina? —preguntó a Aurora.
Aurora asintió y le trajo algunos más que él nunca había visto antes, sin saber si eran frutas o verduras.
Diego los devoró rápidamente. Aunque no le proporcionaban un antídoto, estas c