En tan solo dos días, Diego pasó de ser una persona normal a verse afectado por diferentes órganos y perder gradualmente sus sentidos. Durante este período, también reflexionó mucho.
Lo que más ocupaba su mente eran los pequeños momentos que compartió con Clara. En los más de tres años de separación, no podía verla, solo contaba con los recuerdos para seguir adelante.
Se mantenía ocupado todos los días con diversas tareas, utilizando la ocupación como una forma de desviar su nostalgia por Clara.