Durante los dos días siguientes, él siempre encontraba oportunidades sutiles para tener contacto físico con ella.
En el quinto día, Clara llevaba puesto un delantal mientras cocinaba en la pequeña cocina. La campana extractora zumbaba mientras el hombre apareció por detrás y la abrazó, asustándola.
Casi dejó caer la espátula por la sorpresa.
¿Qué estaba tramando ese hombre?
—¿Qué estás haciendo? —ella apagó rápidamente el fuego y emplató la comida, que desprendía un aroma tentador.
Diego se volv