El rostro de Paloma se había vuelto mucho más delgado.
La enfermera llevó la cena y la persuadió: —Señorita, acaba de pasar por un aborto, también necesitas cuidarte durante este tiempo. Come más, eres joven y te recuperarás rápidamente. Quedar embarazada de nuevo no será difícil.
—Quítalo.
—Señorita, por favor, no me presiones esto, solo soy una empleada.
En ese momento, Paloma volcó la bandeja directamente al suelo, esparciendo la comida por todas partes.
—Vete.
La enfermera recogió los restos