La caligrafía le resultaba demasiado familiar, era obvio que estaba escrita por Diego. Cientos de cintas rojas ondeaban en el enorme árbol de cerezo.
—Hermana Suárez, esto lo escribió tío López. Supongo que realmente te quiere mucho.
Clara no dijo mucho más. —Voy a entrar a ver a ama.
Ama parecía más joven, lo cual indicaba que las cosas estaban yendo bien y que se sentía más cómoda.
Al enterarse de la llegada de Clara, ama, extremadamente acogedora y hospitalaria, sacó un pollo del gallinero pa