Diego entró en la sala de subastas junto con la multitud.
Antes de que comenzara, ya podía escuchar voces excitadas y bulliciosas.
—He oído que hoy va a salir una belleza deslumbrante.
—Yo también lo he oído, parece que es muy buena.
—Estos días han sido tan aburridos, ya estamos a punto de atracar, ¿por qué no aprovechar y divertirnos un poco?
Cada persona en la sala llevaba una máscara en el rostro.
Detrás de esas máscaras se escondían caras feas y sucias.
Diego apenas se había sentado cuando