Diego, más alto que Clara, cubrió los botones con su mano para detener los intentos de Clara.
No quería que Clara lo viera en su estado lamentable en ese momento.
—Señorita, créame, estoy bien. Vaya a acompañar a la señorita Lunia.
Cuanto más intentaba Diego ocultar la verdad, más preocupada se ponía Clara. Estaba segura de que él estaba herido y temía que él lo ocultara para evitar que ella se preocupara.
El hombre bloqueaba la luz para que Clara no encendiera la lámpara, pero ella, en su deses