Diego contempló el cielo estrellado y una sonrisa irónica se dibujó en su rostro.
—Aunque ella no haya muerto, si la encuentro y la traigo de vuelta, solo estaré repitiendo los mismos errores, haciéndola sufrir una vez más. Si se queda a mi lado, será como una flor en un jarrón, que se marchitará en poco tiempo. Quizás... sería mejor dejarla ir y que viva una vida mejor.
Lucas y Fernando quedaron perplejos al escuchar estas palabras de Diego.
—Jefe López, ¿de verdad estás dispuesto a dejar march