El tiempo parecía detenerse en ese momento, realmente había alguien tan hermoso.
Una parecía una flor floreciente, la otra como una luna brillante.
Los dedos de Alberto, sosteniendo una copa de champán, se tensaron. En ese instante, se sintió como si estuviera soñando y comenzó a cuestionarse a sí mismo. ¿Esa era realmente la Teresa que conocía?
En su mente se reprodujeron innumerables escenas de Teresa rompiendo cosas, gritando desesperadamente entre los escombros, llorando y suplicándole que n