—Papá, es reconfortante escuchar tu voz tan fuerte. —la voz de Alberto resonó tranquilamente desde la sala.
En los últimos años, él venía a visitar algunas veces, pero siempre lo echaban.
Se preocupaba por su dignidad y no quería venir, a diferencia de hoy, donde su actitud autoritaria incluso hacía que los guardias de seguridad se contuvieran.
Todos sabían que él era el único hijo del anciano, y si regresaba en el futuro, ¿quién se atrevería a ofenderlo?
Esta vez no solo él vino, sino que tambi