Clara frunció el ceño. —Pero eso es muy injusto para usted.
—¿Justo? Eres una niña tonta. Hay personas que hacen los trabajos más sucios y agotadores solo para sobrevivir. Cuando ella mira hacia arriba, admirando los rascacielos, los niños de sus dueños, sin hacer nada, son simplemente los herederos de esos edificios. ¿Dónde está la justicia absoluta en este mundo?
Clara guardó silencio. Teresa habló con seriedad. —Hija, eres joven y hay muchas cosas que no ves tan fácilmente. ¿Adivina por qué n