Alrededor, la gente a su lado estaba atónica. El Diego que veían ahora era totalmente diferente a la imagen que tenían de él.
Nadie podía entender por qué él tenía problemas con un árbol.
Entre los estruendos del trueno, las chispas volaban de la motosierra en sus manos.
—Hermano, mira ese rayo, casi creo que alcanzaría a jefe López. ¿Será que otra vez la señora lo ha alterado?
Fernando con expresión indiferente dijo: —No sé si es por la señora, pero seguro tiene que ver con ella. Me preocupa mu