Clara levantó la vista y vio acercarse a un joven alto y delgado que cojeaba, con rasgos faciales muy parecidos a los de Laura.
En ese rostro similar, uno irradiaba alegría y vitalidad, mientras que el otro estaba envuelto en una atmósfera melancólica y fría.
Al percatarse de la mirada de Clara, el joven asintió hacia ella. —Señorita Suárez, lamento mucho que mi madre no esté al tanto de la situación. Les he causado molestias.
Fernando ya le había explicado todo, él conocía los detalles y, para