Quirino continuó: —Mi niña, te protegí bien desde que eras pequeña. No sabes lo cruel que puede ser esta sociedad. Hay personas que, por poder, dinero o posición, ya sean hombres o mujeres, harán lo que sea para ascender.
—Ahora lo entiendo.
—En aquel entonces, invirtió mucho tiempo en mí. Yo era su mejor opción. En primer lugar, no tenía malos hábitos, en segundo lugar, era fiel y honesto. Después de casarse conmigo, no tendría que preocuparse de que otras personas le arrebataran su posición. L