Yolanda colgó el teléfono después de hablar con Diego, y su estado de ánimo, que antes estaba en caos, se alegró súbitamente.
¡Diego finalmente había accedido a casarse con ella! Esto era una noticia increíblemente buena para Yolanda.
Sacudió sus preocupaciones, se cambió de ropa y se maquilló antes de salir de casa.
Mientras se disponía a salir, recibió una llamada telefónica y respondió con voz suplicante: —He hecho todo tal como dijiste. Esa mujer no tiene mucho tiempo de vida, ¿puedo irme ma