Diego pronunció cada palabra con firmeza: —¿Amistad de la infancia? ¿Cómo es que nunca me dijiste sobre tu amistad con él?
En sus pupilas oscuras se encendió un fuego de ira incontenible.
Clara se sintió agraviada: —¿Solo tú y Yolanda pueden tener amistades de la infancia? ¿Acaso no se permite a los demás tener amigos de la niñez? No te lo conté porque pensé que no era necesario. Solo éramos compañeros de juego cuando éramos pequeños. ¿Acaso porque tu mente está sucia, piensas que todos los demá