Clara pasó otros dos días sin encender su teléfono. Cada vez que lo encendía, los mensajes de Manuel la inundaban. Decidió apagarlo por completo.
Tumbada en la cómoda cama, contemplaba el horizonte del mar.
Aunque disfrutaba de su estancia allí, a menudo pensaba en las palabras de Diego. ¿Cuándo podría volver con él?
Ella anhelaba regresar.
Ella podía esperar, pero su padre no. Se sometería a una operación muy pronto.
Clara marcó nuevamente el número de Diego. Su voz sonaba un poco cansada al ot