Esa noche, en brazos de Diego, acompañada por el estruendo de los truenos afuera y el suave balanceo ocasional del barco, Clara inexplicablemente logró dormir profundamente.
Hacía mucho tiempo que no podía conciliar el sueño y dormía mal, tenía pesadillas recurrentes sobre ser secuestrada de nuevo.
Si le sucediera de nuevo, estaría segura de no sobrevivir.
En su sueño, Clara murmuraba constantemente: —¿Quién eres realmente? ¡¿Por qué quieres matarme?!
—¡Ah!
Diego la abrazó fuertemente, susurrand