Mientras hablaban, Lucas ya había atado firmemente a Carlos y lo tenía listo para arrojarlo al mar en el siguiente instante.
Realizar tal acción les resultaba tan sencillo, e incluso tenían una expresión de venganza en sus rostros.
Clara estaba aterrada y, sin importar las amenazas de Diego, corrió hacia afuera apresuradamente.
—Señora, afuera está lloviendo intensamente. Entre primero. Si su salud se ve afectada por mojarse, usted y el jefe López serán los más afectados al final.
Fernando acons