Clara, que nunca había esperado esto, se quedó asombrada al escuchar sus palabras.
No la abandonó como antes, sin mirar atrás.
Parecía que la persona dentro del peluche panda no esperaba esta respuesta, lo que trastornó por completo todos los planes.
En las manos de Diego apareció una cuchilla, y con calma se dirigió a la cámara: —No sé por qué las tienen secuestradas, pero si hoy necesitan sangre para celebrar esta fiesta de compromiso, quiero que esa sangre sea la mía. Si las liberan, yo morir