Clara y el Doctor Silva confirmaron la fecha, la cirugía sería este viernes.
Mirando la fina lluvia que caía oblicuamente del cielo, Clara abrió su paraguas y llamó a Paloma.
La voz de Paloma sonaba cansada, y en cuanto respondió, comenzó a quejarse: —Estoy harta, he estado trabajando dos noches seguidas. No sé si el nuevo jefe está loco o qué, trata a todas las células como si fueran células de trabajo.
Clara se rió disimuladamente y dijo: —Recuerdo que hace unos días me decías lo guapo que era