Clara llegó por primera vez a un lugar así, la habitación estaba terriblemente fría, el frío se extendía desde los pies hasta todo el cuerpo, y detrás de ella parecía estar siendo observada por innumerables ojos.
Solo estar de pie ya requería toda la energía de Clara.
—No tengas miedo.
La voz baja de Hernán resonó, las manos de Clara estaban ligeramente sudadas, ella habló con calma: —Queremos despedirnos de ella.
—Está bien, no se demoren mucho, estaré afuera esperándolos.
El personal se fue, u