Tania estaba débil físicamente y dormía durante el día. Mientras ella dormía, Suriel llevó a Clara a un lugar seguro y le preguntó: —Hermana, dime la verdad. ¿Hay algo que me estés ocultando?
Clara asintió con la cabeza. —La señora también tiene tendencia a ser envenenada y sus ojos no son de haber llorado de tristeza, según mi diagnóstico inicial, ha sido envenenada y le ha dañado la retina.
Suriel se enfureció. —¡¿Quién ha sido tan osado?! ¡¿Cómo se atreven a dañar a mi madre?!
—Hermano Suriel