Clara entrecerró los ojos y preguntó: —Tía Márquez, ¿qué te pasa?
Tía Márquez, un poco nerviosa, recogió el pañuelo y dijo: —Ya estoy vieja, siempre se me caen las cosas de las manos.
Rápidamente, ella preparó la cama en un par de movimientos y continuó: —Doctora, lamento no haberte ofrecido una habitación buena. Tengo carne cocinándose en la estufa y me olvidé de avisarte.
Dicho esto, tía Márquez se apresuró a salir, dejando a Clara observando su figura con un significado oculto.
En ese momento