En esa noche, Clara dio vueltas en la cama sin poder dormir.
Ya era el quinto día en la isla y había explorado cada rincón, incluso sabía exactamente dónde se escondían las tortugas debajo de cada roca.
Miraba la interminable línea costera y en su mente surgían más de diez planes de escape, pero todos fracasaban antes de ser llevados a cabo.
Todos los resultados de los planes indicaban que como máximo podría sobrevivir de tres a cinco días.
El mar era extremadamente impredecible, pasando de un c