—Eres un ingrato, igual que tu despreciable madre. ¡No deberías haber nacido nunca!
—Joaquín, ¿crees que la familia Enríquez te aceptará? Estás soñando. Sin la familia Guzmán, no eres nada.
—Has perdido la perspectiva al estar tanto tiempo con esa mujer. En este mundo, prevalece el interés propio. ¿Qué valor tienes ahora?
La ventisca cubría la vista de Joaquín, quien llevaba puesta una ropa ligera y sentía mucho frío.
La nieve caía en copos gruesos, pero a poca distancia se encontraba una joven