Clara no sabía qué iba a hacer Hernán, así que tomó una pequeña linterna, siguiendo los movimientos de Hernán. Con la tenue luz titilante, iluminaba un pequeño rincón en la oscuridad.
La llevó a la cocina, donde Hernán se puso un delantal y comenzó a preparar ingredientes rápidamente, mezclando arroz con huevos, guisantes y tocino para cocinar.
El hombre de figura esbelta, iluminado solo por una pequeña lámpara, hizo todo, desde cortar verduras hasta voltear la sartén de manera fluida y eficient