Clara consoló a Pera durante un buen rato, y su estado de ánimo mejoró considerablemente.
Regresó a su estudio, que normalmente era tranquilo y silencioso, pero en ese momento estaba lleno de vida. Alfonso llevaba puestas sus gafas de lectura mientras Claudio ocupaba su lugar, sosteniendo un pincel y escribiendo.
A poca distancia, Solaris también sostenía un pincel. ¿Cuándo había aprendido a tener paciencia para practicar la caligrafía?
Al entrar, Clara vio un dibujo de una tortuga con cuerpo de