El campus era enorme. Tomaba más de veinte minutos caminar desde el jardín de infantes hasta la escuela primaria.
Diego llevaba de la mano a Aurora, y no siempre tenían la oportunidad de dar paseos juntos.
Antes de llegar, escucharon una voz chillona: —Pequeña hormiguita, ¿quién crees que vendrá a recogernos hoy? Te estoy hablando, ¿por qué no me respondes?
Una niña pequeña estaba agachada bajo un árbol, con un palito en la mano, pinchando un agujero de hormigas.
—¿Qué tal si se forman en una fi