El avión aterrizó y Diego finalmente llegó al pueblo de Angus.
Era otoño, y el pueblo se encontraba al pie de las montañas nevadas. Los árboles del pueblo estaban teñidos de un hermoso tono dorado, y las hojas caían suavemente con el viento, creando una escena de gran belleza.
La gente del pueblo vivía en paz y armonía, con sonrisas en sus rostros y un alto índice de felicidad.
En este pueblo se encontraba una prestigiosa escuela privada, con estándares muy exigentes para aceptar estudiantes. Un