Las emociones de Joaquín estaban al borde del colapso, y sus padres seguían estimulándolo constantemente.
Cuando solo quedaron él y Clara en la habitación, Joaquín preguntó sinceramente: —Señorita Suárez, Perita... ¿cómo está ella?
—No te preocupes, todavía hay esperanza para ella. Mientras haya un poco de aliento, tengo una forma de salvarla. Pero, su salud ya era frágil de por sí, como bien sabes. El problema es si podrá volver a quedar embarazada en el futuro.
—Lo único que quiero es que ella