El dormitorio era pequeño, con un ligero vapor en el aire. Clara apartó la mirada y dijo: —Me has secuestrado y he estado usando la misma ropa durante varios días. Quiero ducharme.
—Dúchate entonces —respondió Ezequiel de manera simple.
Clara frunció el ceño y dijo: —También necesito cambiar de ropa.
Ezequiel abrió descuidadamente el armario que Clara anhelaba, pero solo había una maleta en su interior, con algunas prendas de ropa que él usaba a diario.
¿En serio este hombre era el líder de una