Pera comenzó a llorar. La primera mitad de su vida había sido errante y sin rumbo, hasta que finalmente fue adoptada por la familia Guzmán, lo cual cambió su destino por completo. Encontrar a Joaquín fue lo más feliz que le había pasado en toda su vida.
No pedía mucho, solo quería darle un hijo. ¿Por qué tenía que ser tan cruel el destino? Incluso le arrebataba el hijo que había conseguido con tanto esfuerzo.
Ella y Joaquín eran importantes uno para el otro, ninguno podía prescindir del otro.
—J