Mónica se sumergió en la decadencia, sin preocuparse por su futuro. Solo sabía que dependía cada vez más de Joaquín.
Las obras de renovación en la casa de la familia Enríquez ya habían comenzado. Clara le preparó té al abuelo y entró en su estudio.
Al ver la preocupación en la cara de Alfonso, Clara se acercó a su lado y le dijo suavemente: —Abuelo, ya es tarde, deberías descansar.
Delante de Alfonso había una pila de documentos con letras rojas y su expresión era de preocupación.
—Hija, no es q