Isolda apretó los dientes con rabia, sin esperar que fuera manipulada por ese tipo. ¡Esta vez no habría forma de salir ilesa!
Joaquín claramente se aprovechaba de la situación, y Mónica, por su parte, solo sabía llorar.
Aunque Alfonso y Eduardo eran conscientes de la trampa de Joaquín, ya habían llamado a los padres, dejando en claro que no había margen para retractarse.
Si ella se negaba, su reputación quedaría totalmente arruinada si el asunto se filtraba.
Su reputación era una cosa, pero la r