Clara se cambió de ropa en el vestuario del aeropuerto, llevaba un grueso sombrero y una mascarilla, era prácticamente irreconocible.
Cuando se enteró de que Diego había regresado, los autos que lo esperaban formaron una larga fila.
Antes de salir del aeropuerto, Diego la miró con nostalgia y dijo: —Clari.
Clara cruzó los brazos sobre el pecho y respondió: —Diego, teníamos un acuerdo. Espero que no estés pensando en romperlo.
—No, solo me cuesta separarme de ti.
—Ahora tu posición no es estable,