El sonido del helicóptero resonó en el tranquilo pueblo pesquero, era obvio que Fernando había venido a recogerle.
Sin embargo, el patio no era lo suficientemente amplio como para ser utilizado como helipuerto, así que el helicóptero seguía dando vueltas en el aire, buscando el mejor lugar para aterrizar.
Clara mordió el hombro de Diego. —Maldito, aún no terminas.
—Clari, sabes muy bien cuánto tiempo puedo hacer, a menos que...
Cuando Clara pensó en la indiscreción de Lucas, solo quería terminar