Clara tenía unas piernas tan hermosas que parecían sacadas de un cómic.
Además, debido a sus frecuentes baños termales, incluso las plantas de sus pies eran de un blanco radiante, con un ligero toque de rosa, como la pulpa de una lichita pelada.
Esta posición mostraba completamente sus cualidades, era deslumbrante y sensual.
Diego tragó saliva al recordar lo que habían hecho la noche anterior en el campo de maíz.
Era lo más primitivo y excitante.
—Clari...
Diego tenía la boca seca y la lengua en