El interrogatorio repentino hizo que el corazón de Diego casi saltara directamente de su boca. Admitir que había recuperado la vista en este ambiente equivaldría a buscar la muerte.
¡Por supuesto que Diego no lo admitiría!
—Clari, también deseo recuperar la vista lo más pronto posible, así no te causaré tantos problemas. —dijo con una expresión preocupada.
—No te muevas, iré a buscar papel.
—Está bien.
Diego vio claramente cómo Clara se envolvía en una bata de baño y agarraba un cuchillo de caza