Zenón sintió un escalofrío en la espalda y de repente recordó una conversación casual que había tenido con Belisaria. Ella le había contado algo.
Aquí se encontraron un total de cuarenta y ocho especies de serpientes, y más de treinta de ellas eran venenosas. Una mordida y no había remedio.
Diego no podía ver, ¿qué consecuencias tendría si caía?
Clara y Zenón no se atrevieron a detenerse y corrieron rápidamente hacia adelante.
—¡Señor, deténgase! —gritó Zenón con todas sus fuerzas. La montaña es