Tan solo el pensamiento de Clara acostada debajo de otro hombre hacía que la sangre de Diego hirviera, y se llenaba de una intensa sed de venganza.
El sonido de las campanillas en el cuerpo de Aurora llamó la atención de ambos. Carlos corrió hacia Aurora con alegría, pero su sonrisa se congeló al ver al hombre junto a ella.
Señalando a Diego, preguntó a Clara: —¿Este es tu paciente?
—Sí, es una historia larga.
Clara le dio una señal a Carlos con la mirada, y este decidió no decir nada más.
Diego