54. Tú, El Mar, y Yo
Madrugada del 1 de enero
Miami, Florida
Si algún día me hubiesen dicho que estaría caminando por la playa con Gael, no lo hubiese creído y probablemente me le hubiera reído en la cara a quien se atreviera a haberme dicho tal locura. A pesar de mi incredulidad, de que esto aún me parece una broma, y que por momentos sigo esperando despertar; aquí me tiene tomada de la mano mientras mira una y otra vez a su alrededor.
—Guapo, que son las tres de la mañana, créeme que no hay nadie, y si lo hubiese