–Por favor – sacando un saco de monedas que entrega al médico – no diga nada, usted no sabe de esto – el hombre asienta
–¿Ha dicho algo, ha dicho quien le hizo esto?
–No señor Córdoba, la señorita Ponce y Galán ha estado inconsciente durante todo este tiempo, tuve que administrar bastante alcohol para poder cocerle la cabeza sin que se moviera, pero en cualquier momento debería despertar
–Es usted muy amable por haber venido hasta acá, ¡Martín! – este asienta con la cabeza – acompaña al médico h