44. La testigo
Unos minutos antes….
Tocaron a la puerta y Anika se encontraba hablando por mensajes con Yash quien se preocupaba por su estado de ánimo y había logrado calmar su adolorido corazón. Estaba tan concentrada en la conversación que abrió la puerta sin siquiera preguntar de quién se trataba.
— Hola pequeña, creo que tenemos algunas cuentas que ajustar.
— No sé de qué hablas.
— Estaba esperando a que los hematomas que me dejó tu hermano el día que tu querida cuñada desapareciera se desaparecieran par