Mundo ficciónIniciar sesiónCon Bautista tomándome por la cintura y sus labios besando mi cuello, abro la puerta de la habitación. Enciendo las luces y sus manos atrapan mi cuerpo haciéndolo prisionero de su necesidad. No es necesario ni siquiera que digamos nada porque los dos entendemos perfectamente bien lo que queremos; al otro... eso es lo que necesitamos.
Sus manos traviesas se van colando por debajo de mi falda —Te dije que tu provocación no te saldría gratis.&mdash







